Texto y fotos: Alejandra López
Las restricciones que el gobierno de la Ciudad de México implementó por la pandemia de Covid-19 provocaron que gran parte de los pequeños locales experimentaran bajas en sus ventas y sus ingresos. Algunos resistieron la precariedad, otros cerraron de forma temporal, sin embargo, hubo otros tantos que de manera irremediable tuvieron que bajar sus cortinas y cerrar sus puertas.
Así como existe una lucha por la vida dentro de los hospitales, las personas que no enfermaron se encuentran fuera en su propia lucha por sobrevivir, adaptándose y alineándose a esta nueva forma de vida. Todas y todos hemos sido golpeados de alguna manera por la situación sanitaria que ha azotado a México y el mundo.
La estética “Adri” tuvo que cerrar su local en San Gregorio, Atlapulco en la alcaldía Xochimilco, y dedicarse a atender a sus clientes a domicilio, dado que temían contagiarse. Adriana, dueña del negocio, en cuanto pudo abrir un nuevo local, vio una oportunidad para generar ingresos extras.
Angelina le ayuda a Adri a atender el negocio los domingos, que son los días en los que ella sale a atender sus citas a domicilio. De esta manera han logrado sacar un poco más de ingresos, ya que para el tiempo que tiene abierto el local, la dueña asegura que no tiene las ventas que normalmente consigue en una situación normal.


“Adri”. Santa Cruz Xochitepec, Xochimilco, 27 noviembre 2020
A pesar de que todos los negocios de primera necesidad tenían que seguir las normas dictadas por las autoridades sanitarias para poder seguir abriendo durante el confinamiento, algunos no las implementaron al 100% debido a que notaron bajas en sus ventas. Este fue el caso de la verdulería “Astrid”, su dueño decidió sólo colocar letreros invitando a usar el cubrebocas.
Don Maurilio es adulto mayor, por tanto, pertenece a un sector de riesgo. Él no ha querido retirarse totalmente de la verdulería porque le gusta trabajar ahí y ayudar a su hijo Carlos. Con el paso del tiempo redujo los días en los que lo apoyaba para evitar nuevos contagios en su casa.
El uso del cubrebocas fue muy cuestionado por algunas personas, pues no creían en su efectividad ni tampoco en la existencia de la pandemia.



Verdulería “Astrid”, Santa Cruz Xochitepec, Xochimilco, 27 diciembre 2020
Con la pandemia, muchos negocios que no eran de primera necesidad tuvieron que cambiar de giro para poder subsistir. Este es el caso de “Irradia”, el cual pasó de ser un centro de impresión frente a la Facultad de Artes y Diseño, a ofrecer cubrebocas personalizados.
Además, con el segundo semáforo epidemiológico rojo en la Ciudad de México en diciembre de 2020, tuvieron que trabajar a puerta cerrada, atender a sus clientes vía WhatsApp y entregar la mercancía a domicilio, dinámica que encontraron efectiva para seguir con sus actividades de manera regular.
El plástico de protección ha sido una de las medidas más recurrentes en los negocios, ya que las y los locatarios lo utilizan para evitar al máximo el contacto con la gente. Este tipo de barreras ha hecho que algunas veces el rostro de las persones se distorsione por las deformaciones del material.


A pesar de que el negocio de Doña Socorro tiene que ver con la higiene y la limpieza, sus ingresos se han visto reducidos. Los productos a los que le sacaba más ganancia eran la jarciería y los plásticos, sin embargo, estos ya no se venden tanto debido a que la dueña cerró el paso al interior de su negocio para evitar aglomeraciones. De esta manera, los clientes ya no pueden ver las cubetas, trapos o esponjas y sólo acuden a comprar jabones líquidos y artículos como cloro.
Doña Socorro fue enfermera toda su vida, por ello, conoce bien los procesos de desinfección tanto del cuerpo humano como de los espacios físicos. Al tener mayor familiaridad con los procesos de higiene, decidió implementar las medidas sanitarias posibles para evitar contagios, como barreras plásticas, mantener el espacio ventilado, sanitizar todo producto que entra y sale y usar cubrebocas siempre que atiende a alguien.
Otra de las medidas recurrentes para evitar la propagación del virus ha sido la desinfección de todo el dinero que entra a los negocios, ya que monedas y billetes son objetos que están en contacto con las manos de la gente.



Sobre la autora
Alejandra López nació en la Ciudad de México el 15 de septiembre de 1995. Estudió Diseño y Comunicación Visual en la Facultad de Artes y Diseño de la UNAM.
Su primer acercamiento a la fotografía se dio en la adolescencia, cuando pedía prestada una cámara compacta para poder tomar fotos de los momentos importantes o especiales de su vida. Cuando tuvo su propia cámara, siguió con esa dinámica sin tomarla muy en serio; sin embargo, al ingresar a la licenciatura supo que quería especializarme en fotografía.
El trabajo “Las formas que sobreviven” lo desarrolló en el diplomado en Fotoperiodismo, foto-video documental y proyectos fotográficos a cargo del maestro Eloy Valtierra Ruvalcaba.
