Retratar desde la empatía: Alejandra Leyva, fotógrafa y madre en constante reconfiguración

Texto: Carolina Argueta y Mónica Cruz

Fotos: Cortesía de Alejandra Leyva

“Cuando tienes una experiencia, ésta repercute en el mensaje que quieres dar. La maternidad te termina transformando (…) yo entendí la importancia de ser feminista a partir de ser madre, yo no podía permitir que mi hija viviera círculos de violencia si yo no entendía de donde nacían”  

Alejandra Leyva

La primera vez que Alejandra se percató de la gran capacidad comunicativa de la imagen, fue el día en que, husmeando entre las cosas de su abuelo, dio con una interesante fotografía monocromática. Estaba entre las páginas de un viejo libro de Kodak y mostraba a una mujer conserje negra sosteniendo una escoba frente a lo que parecía ser una bandera de los Estados Unidos. Se trataba de “Gótico Americano”, una obra del fotógrafo afroamericano Gordon Parks que hacía alusión al racismo.

La dejó impresionada todo lo que podía contar algo tan sencillo como una foto y fue ese deseo de expresar lo profundo, lo que llevó a la jaliciense a estudiar Comunicación en la Universidad de Guadalajara. Aunque originalmente tenía el deseo de narrar desde el periodismo inspirada también por el trabajo de Leila Guerriero, el descubrimiento del potencial narrativo de la fotografía la llevó a ejercer su profesión en este rubro. 

Gótico Americano, Gordon Parks

Actualmente, Alejandra es encargada de la fotografía de la Coordinación Económica en Jalisco, este trabajo, además de ser su principal fuente de ingresos, le permite viajar por su entidad y narrar desde otras perspectivas historias que le interesan.

Influencias

Para ella, dedicarse a las ciencias sociales significa ser muy receptiva, y el hecho de ver el trabajo de grandes fotógrafos y fotógrafas culminó en su interés natural por esta profesión. Algunas figuras que han influido en su carrera, han sido las memorables Graciela Iturbide y Flor Garduño. Sin embargo, su abuelo, sus padres, su pareja y su hija, son personas que también han resonado en su trabajo. 

Una de las fotógrafas cuyo trabajo impactó a Alejandra, es Stephanie Sinclair, quien retrató los matrimonios de niñas en diferentes partes del mundo: 

“Ella tomó esta foto muy conocida de National Geographic de dos niñas afganas muy pequeñas que se casan con hombres de alrededor de 30 años. Ese es un trabajo que no necesita estas narrativas, son retratos o situaciones que terminan por contar una historia y transmitir un mensaje, en este caso, la importancia de abolir el matrimonio infantil”, reflexiona. 

Más que la foto

A pesar del impacto que Parks y otros tantos talentos, pudieron tener en su manera de poder expresarse y entender la imagen, la fotógrafa confiesa no tener predilección total por simplemente capturar fotos. Para ella lo verdaderamente importante es conectar con las personas y capturar cada historia desde una perspectiva diferente, orientada por la comprensión y la empatía.

Caravana migrante en su trayecto por la Ciudad de México. Alejandra Leyva, 2018

La fotografía así, es para Alejandra un complemento que le permite llegar a la información y a los mensajes que quiere transmitir, y el cine, la pintura y la literatura son artes que nutren su vocación. Por esto, considera a la cámara un instrumento más para contar historias desde la complejidad que no se queden en las tomas de cinco segundos: “Me gusta pensar los tiros y las imágenes que hago”, explica.

Conocerse y contar desde la empatía

Alejandra es fiel a la idea de que, el hecho de retratar otras historias, implica conocer su propia historia, es por eso, que muchos de los sucesos que captura tienen que ver con situaciones que ha vivido o que le atraen por alguna razón personal. El deseo de narrar algo y sumergirse en los universos de otras personas surge de una empatía real, de un interés genuino. 

Tiene muy presente la primera historia que retrató: La sonrisa de Fátima y Celina. En ella abordó el difícil recorrido que una madre tenía que hacer para poder acceder a la operación de labio leporino que necesitaba su pequeña hija: “Literal fue agarrar un camión e irme a estar con ellas; fue muy bonito, no sólo por las imágenes que hice, sino porque realmente yo sentía y era receptiva con lo que me contaba: que no quería embarazarse de Fátima pero que al final terminó haciéndolo”, recuerda. 

De la serie La sonrisa de Fátima y Celina. Alejandra Leyva, 2015

Fue a partir de ese momento, que entendió la importancia de meterse completamente en sintonía con las historias que le contaban las personas y lo fundamental que es capturar desde la empatía. 

Aunque ha retratado sucesos de diversas temáticas, algunas de sus fotografías más significativas son aquellas en las que su hija es la protagonista, por ejemplo, la reconocida fotografía que capturó de ella disfrazada como astronauta o las que incluyó en un artículo de opinión acerca de las contradicciones de la maternidad en cuarentena que escribió para el New York Times.

Alejandra Leyva, 2020

Maternidad: vivirla y fotografiarla

Alejandra afirma que el hecho de ser madre no sólo cambió su forma de hacer fotografía, sino que reconfiguró su vida por completo. A propósito del día de las madres, rememoró la que fuera la primera fotografía sobre maternidad que tuvo un impacto en ella, y recordó una imagen al respecto que capturó en sus trayectos diarios cuando era universitaria.

Para un proyecto, tenía en mente hacer una serie de gente dormida en espacios públicos en Guadalajara. Un día, tras subirse al camión, como habitualmente lo hacía, vio a una mujer dormida abrazando a su hijo: “No era que estuviera solo dormida, era más bien como un cobijo completo (…) fue muy mágico, porque en ese momento yo no entendía de la maternidad”, recuerda. 

Retratar maternidades ha sido un proceso muy impactante para la fotógrafa tapatía. Hace algunos años le tocó fotografiar a algunas madres de los normalistas desaparecidos de Ayotzinapa; fue complicado, pues solo tenía media hora para hacerlo, lo que implicaba compaginar rápidamente con la historia y capturarla. 

A pesar de las limitantes de tiempo, Alejandra quería hacer algo diferente en estas fotografías, así que les preguntó a las madres: ¿cómo acariciaban a sus hijos? De ahí nació la imagen de una madre sosteniendo una fotografía de su hijo acariciándole la mejilla. En ese momento, Alejandra ya estaba embarazada y el hecho de registrar ese momento tan estremecedor, hizo que comenzara a entender la maternidad. 

“Me ha tocado hacer fotografías de feminicidios con las mamás de las víctimas, me ha tocado hacer fotos de mujeres trans que hacen madre-madre con sus hijos, me ha tocado hacer fotos de mujeres que sus hijos tienen discapacidad severa; me ha tocado ver todo ese amor y dolor”, comparte. 

A pesar de que ha captado y registrado un abanico de maternidades, reconoce que ha caído en la romantización de estas. El hecho de ser mamá y fotógrafa, no obstante le ha hecho reflexionar en qué medida se da un mensaje idealista sobre la maternidad a través de la foto. Es por ello, que a través de su trabajo intenta no romántico a todas las mamás como mujeres fuertes y amorosas e intenta visibilizar que también son humanas, con malas rachas y desbalances emocionales. 

Para ella, desromantizar la maternidad, no significa no disfrutarla, simplemente implica ser consciente de los micromachismos que se viven. Alejandra  asegura que la maternidad es un rol social que, aunque viene cargado de prejuicios y experiencias sociales impuestas, se puede transformar: “No hay que subordinarnos a la idea de que debe ser perfecta”, asegura. Ella opina que la maternidad es diversa y no puede encajonarse en un estándar, cada quien la vive desde su propia condición física, mental y económica.

A nivel personal, no sólo quiere vivir una maternidad crítica y consciente, su misión es que a través del periodismo, el feminismo y la fotografía, el ser madre se entienda de una manera distinta; busca que tanto ella como sus colegas, puedan contar historias diferentes para transformar todo. 

Actualmente está trabajando en el colectivo de fotógrafas “Miradas Tapatías” y con ellas está desarrollando un proyecto sobre feminicidios en Guadalajara. Este tema le interesa y le preocupa, debido principalmente a que Jalisco está en segundo lugar de feminicidios a nivel nacional. 

Alejandra se considera una mujer curiosa, que quiere entender por qué está en este mundo y por qué está viva. No se define como fotógrafa o periodista, sino como una mujer que trata de expresarse de alguna forma y que trata de entender la vida a través de la fotografía. 

Autor: Voces de Quimeras

Voces de Quimeras es una revista digital y un portal dedicado a crear contenidos en torno a temas relacionados con las mujeres y los espacios construidos por ellas.

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