Proyecto Frenesí: danza, experimentación y escucha desde el escenario

Texto: Luz Cecilia Andrade

Fotos: Cortesía de proyecto Frenesí

Cuando la motivación y curiosidad por crear con el cuerpo toma forma, la aventura comienza. 

Liz, Jazmín y Citlali recuerdan su primer año de Danza Contemporánea en la Academia de Danza Mexicana del INBA, allá por 2018. Concentradas todas en ser intérpretes durante los tres años que han permanecido en la carrera, el concurso ENCREA convocado por la Academia para sus estudiantes, tocó a su puerta como la primera oportunidad para hacerse de un nombre y, más adelante, de un proyecto personal que a través de un proceso de descubrimiento, aprendizaje y muchas ganas de bailar, nombraron como Frenesí; un espacio en donde crean y construyen desde sus sentires para transmitirlo con el cuerpo. 

Hasta el momento, Entrañable, Sine qua non, Linde y Hortensias para Laura, han sido las propuestas de danza contemporánea que Liz Xospa, Jazmín Rojas, Citlali Rojas y Chantal Nieto han desarrollado en este espacio que aspira a ser más que un proyecto temporal nacido por las ganas de hacer danza.

Los inicios de Frenesí

La feminista y bailarina vegana Jazmín Rojas, recuerda que durante su primer año en la carrera de Danza Contemporánea, la convocatoria de un concurso en honor al profesor Federico Castro, convocada en la Academia, resonó y tocó sus intereses. Para ella, participar en este evento representó una oportunidad para hacer currículum, y no dudó en comentarle a Liz Xospa, quien de inmediato aceptó  colaborar para crear una coreografía juntas.

Tiempo después, la invitación a concursar se extendió a Citlali Rojas y Chantal Nieto, también estudiantes de danza contemporánea de la misma generación que Jazmín y Liz. Las cuatro, motivadas y conectadas por su afinidad a la danza, prepararon el terreno para construir una relación horizontal desde el aula, que hasta la fecha facilita su relación como compañeras y bailarinas. 

“Nos volvimos amigas de distintas formas y procesos, y fue después, con este concurso, que ya nos unimos, pero antes teníamos una clase que se llama ‘Arte y sociedad’ y siempre nos ponían a hacer ejercicios. El ejercicio en equipo lo hicimos las cuatro: Chantal, Jaz, Liz y yo, y justamente hablamos sobre las relaciones femeninas y cómo se llevan a cabo”, asevera Citlali al recordar sus primeros encuentros en danza.

Fue gracias a esta unión y conexión alcanzada, que a finales de su primer año en la carrera de Danza Contemporánea, nace Entrañable, primera obra original hecha por las cuatro intérpretes, ganadora del concurso ENCREA. 

A partir de ese momento, poco a poco surgieron nuevas propuestas de hacer danza, ahora condensadas en su proyecto personal Frenesí —nombrado así por la primera canción de su primera coreografía con el mismo nombre—, que vio la luz en 2019, tiempo en el que se consolidó oficialmente con las integrantes y el equipo de trabajo. 

Citlali recuerda que ella y Liz realizaron una video-danza llamada Sine qua non, idea desarrollada a partir de un cuento que pasó por el proceso de transformación a movimientos con el cuerpo. La experiencia de hacer danza no sólo desde el escenario, sino también a través de un medio audiovisual, las emocionó mucho.

Desde la planeación de las tomas y la interacción de los objetos con el cuerpo, Citlali afirma que empezaron a conocerse creativamente: “Sine qua non es una video-danza que fue seleccionada en un festival de Brasil. No lo esperábamos. Fue hasta la pandemia cuando dijimos: ‘Tenemos ese video, por qué no lo volvemos a editar’. Lo editamos y al parecer no era tan malo como en nuestros inicios de la video-danza” .

El proceso creativo

Liz, pensativa, comenta que hasta el momento todas las obras que han realizado tienen un proceso creativo distinto, diverso, propio de un contexto determinado. “Nos reunimos todas las tardes (en la Academia de Danza Mexicana); escuchábamos música, elegíamos, hacíamos pasos que nos gustaban, y así poco a poco. Fue mucho trabajo. Al quedarnos muchas veces en la escuela fue que hicimos Entrañable, pero ya después fuimos madurando más la obra”.

Linde, por su parte, fue el segundo trabajo que desarrollaron en conjunto en 2020 y el primero hecho desde el encierro. Dos meses habían pasado y la pandemia no parecía tener fin. Sin nada más que hacer, sin escuela presencial y sin poder salir de casa, Liz, Citlali, Jazmín y Chantal se reunían frecuentemente para entrenar vía zoom. Lo que empezó como simples reuniones para entrenar juntas, poco a poco se convirtió en el inicio de una video-danza.

“Primero habíamos dicho ‘hay que juntarnos y entrenar’, y después dijimos ‘podemos hacer registros y subirlos a la página’, luego dijimos ‘podemos hacer una obra completa’. Dijimos pues sí, hay que escoger música. Luego dijimos ‘para qué escoger música si podemos contactar a alguien que nos haga la música, y saben qué, también podemos conseguir a alguien que edite la grabación”, resalta Citlali con humor, al recordar su actitud frente al proceso de creación de una nueva pieza.

Con miles de tripiés inventados, técnicas de experimentación e intervención de espacios hogareños que jamás fueron pensados para que alguien bailara en ellos, como la sala, el comedor o el baño, las cuatro experimentaron y probaron, a través de ensayo y error, lo que funcionaba y lo que no. Para ellas, escucharse constantemente y saber cómo se sentían en ciertos espacios y con ciertos movimientos fue parte fundamental para su proceso creativo y de autodescubrimiento dentro de sus casas. 

Posteriormente, con la ayuda de la editora Ximena Fargas —editoria de la video-danza— y el músico Alejandro Preisser —compositor de la música original—, las integrantes del proyecto Frenesí, le dieron forma y personalidad a Linde, pieza que fue seleccionada y llevada a distintos países como Argentina y Australia. “Fue muy extraño, pero todos estábamos en la misma condición en inmovilidad, ¿no? Todos nosotros, el músico, la editora, y nosotras. Queríamos movernos”, asegura Citlali.

Por otro lado, Hortensias para Laura, dice Jazmín, fue el resultado de varias intervenciones que se hicieron en distintos puntos de la ciudad a propósito del 2 de octubre —día en que ocurrió la matanza de Tlatelolco en 1968— , y el papel de las mujeres en las luchas sociales en las que no han sido reconocidas. En esta puesta en escena, Chantal no pudo participar porque su estadía en Veracruz se lo impidió, pero Liz, Citlali y Jazmín sí pudieron desarrollarlo y llevaron a “La terraza Franciscana”, espacio independiente del Centro Histórico.

Para las integrantes de Frenesí, observar la evolución de sus proyectos y propuestas en escena, como su última presentación titulada Hortensias para Laura, la cual ha sido una de las más producidas, con un elenco de 10 personas y tres cambios de vestuario, así como música original de Isaías Uribe y Alejandro Preisser, representan una evolución significativa que, en sus palabras, es recompensada con la emotividad que el público tiene al ver sus presentaciones.

“Lo que a mí me ha gustado más de las personas que la vieron es que dicen que salen conmovidas y que lloran. Y normalmente las que salen conmovidas son las chicas y es super bonito porque es una obra de mujeres creada para mujeres”, comenta Citlali con emoción.

El siguiente paso

Para las integrantes del proyecto Frenesí, es importante dejar en claro que todo el trabajo que han realizado desde sus casas, dentro de los salones de danza y entre ellas, tienen injerencia en su vida profesional como intérpretes. Al final, todo el esfuerzo que hacen en conjunto en este proyecto que aspira a ser una cooperativa cultural fija, las prepara física y mentalmente para el mundo “real”, donde es necesario que estén listas para poder enfrentarse a cualquier reto.

“Yo creo que la trayectoria nos puede dar para otro tipo de apoyos más formales, porque ahorita La Terraza (lugar en el que presentaron Hortensias para Laura), es es un espacio independiente y nos hemos movido mucho por espacios independientes que obvio tienen un trabajo súper fuerte y pesado, y más en tiempos de pandemia, pero la idea es movernos en todos los circuitos, tanto en el independiente, como en la calle, como en lo institucional”, asegura Citlali.

Para el equipo de Frenesí el siguiente paso es seguir creando un espacio de escucha, donde la reflexión entre ellas y el cuestionamiento desde el cuerpo sea su principal motivación para incidir en concursos, festivales, plazas y cualquier lugar en el que la danza tenga lugar.

Autor: Cecilia Andrade

Me descubro y descubro a través la fotografía por ser forma y fondo cuando la lengua no alcanza.

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