FEMap: nombrar, contar y ubicar a las fotógrafas en el mapa

Texto: Luz Cecilia Andrade y Mónica Cruz

Fotos: Diana Cano y Sonia Madrigal

Una de las principales inquietudes de las fotógrafas, artistas y talleristas periféricas Diana Cano y Sonia Madrigal en torno al gremio fotográfico, es la formación masculina y machista predominante que existe en este y otros espacios artísticos, en donde el trabajo de las mujeres no tiene la misma resonancia y visibilidad que el de los varones.

Desde su punto de vista, la importancia de colectivizar los procesos de creación entre mujeres no sólo ayuda a desaparecer la verticalidad de enseñanza, sino que también crea espacios horizontales de dialogo entre artistas. Bajo esta idea, surge FEMap, iniciativa dedicada a ubicar y nombrar a mujeres fotógrafas de distintas regiones del mundo para poner sus nombres en el mapa.

La necesidad de espacios horizontales para mujeres artistas

Desde sus trincheras, tanto Sonia Madrigal —fotógrafa documental de Ciudad Nezahualcóyotl—, como Diana Cano —fotógrafa originaria de Ecatepec—, llegaron a la conclusión de que en México existe un doble e incluso triple trabajo extra para que las mujeres fotógrafas y artistas sean reconocidas en un sistema en el que predominan las miradas masculinas, patriarcales y machistas.

A partir de esta reflexión y de la creación de talleres y proyectos personales, se dieron cuenta de la importancia de contemplar nuevas pedagogías con perspectiva de género y colectivizar entre mujeres con el propósito de acompañarlas y acompañarse en sus procesos artísticos sin replicar esquemas verticales y machistas que, como comenta Diana, es necesario desaprender.

“Más que en hacer colectivos pienso en colectivizar los procesos, en acompañar a otras compañeras con mi propio proceso para que los nombres de todas emerjan sin tener que escondernos como normalmente se hace en colectivos de fotógrafos”, dice Sonia.

“Poner nuestro nombre en el mapa”

A partir de una charla colectiva sobre Centroamérica llamada “Imprudencia Colectiva” en la que se presentó una iniciativa para ubicar a las fotógrafas de su territorio, Sonia y Diana se sintieron identificadas desde la postura periférica que ambas tienen, ya que abrirse paso en su territorio —Ecatepec y Ciudad Neza—, ha sido difícil. Por esa razón, en aras de visibilizar el trabajo de más fotógrafas, decidieron crear un mapa donde cualquier mujer fotógrafa, de cualquier parte del mundo, pudiera registrarse y poner su nombre.

“De repente nos estábamos dando cuenta de la importancia de ubicarnos. Sí hay mapas de otras fotógrafas, pero se hacen de territorios con cierto privilegio, casi siempre desde Europa o Norteamérica; no hay de Latinoamérica ni de otros sitios, por eso decidimos hacerlo realidad”, menciona Diana tras darse cuenta de la importancia de identificar a otras mujeres y de darles seguimiento para conectar y relacionarse con ellas a partir del panorama general que brinda el mapeo.

Para Sonia, FEMap es una iniciativa que no sólo nombra mujeres fotógrafas, también implica una carga territorial importante en la que se desmitifica la inexistencia de fotógrafas en ciertos territorios, ya que, cuando se piensa en foto, ella comenta generalmente se nos vienen a la mente mujeres chilenas, argentinas o brasileñas, pero, ¿qué hay con todas las mujeres fotógrafas de Centroamérica, de países como Ecuador, Perú y Costa Rica?

Actualmente FEMap tiene un sitio web que Sonia y Diana solventan para visibilizar la iniciativa. En sus inicios sólo existía el mapa, la cuenta de Instagram y las ganas de hacerlo, sin embargo, ellas no ven el proyecto como algo de dos, sino como una propuesta de co-creación: “no es solamente un mapa que nosotras estamos haciendo, sino que todas las chavas y mujeres que quieran llenarlo y ser parte de esta ubicación lo pueden hacer”, expresa Diana entusiasmada.

La importancia de mapear(nos)

Para Sonia, la importancia de mapear fotógrafas supone una reapropiación de las mujeres y sus territorios para indagar sobre ellos y sobre las historias que dentro de los mismos se viven: “el mapa pinta para abonar a la genealogía de nuestra historia como mujeres y que se documente porque de alguna manera, el mapa documenta este momento que nos toca vivir, abona a escribirnos”.

Desde el punto de vista de ambas fotógrafas, la imagen que se tiene de un contexto y territorio no siempre se define por el nivel de violencia que se vive en él (como es el caso de los feminicidios en el Estado de México), también se trata de construir juntas a partir de la historia personal y de la influencia de otras mujeres con otros intereses y temas porque “es una cuestión política considerarse mujer periférica”, agrega Sonia.

Debido a esto, la relevancia de maper(se) recae en la importancia de contarse a sí mismas: sus historias, sus experiencias y vivencias que al final resuenan en otras mujeres que pudieron vivir o que viven una situación similar. “Uno de los retos que hay es comenzar a ver el trabajo de las otras porque nos atraviesan las mismas experiencias. Tenemos coincidencias y eso nos debe permitir crear afectos”, asegura Diana, quien piensa firmemente que el mapa es una herramienta y medio para contar e identificar a más mujeres periféricas  y de otras regiones.

“Como mujeres no estamos en la historia, nos han borrado. A partir de estas dinámicas nos identificamos, nos contamos a nosotras mismas, narramos nuestras propias dinámicas porque lo que no se narra no existe. Esas historias que conforman la realidad no se tenían mapeadas”, explica Sonia.

La lucha por seguir contándonos sigue

Ahora que FEMap es un proyecto consolidado con un objetivo claro, tanto Diana como Sonia están seguras de que el siguiente paso es crear espacios para las mujeres, principalmente originarias de las periferias, que puedan acceder a talleres de fotografía para así sintetizar sus procesos y compartir ideas o experiencias.

“Este salto del mapa a la docencia se ha dado gracias al lazo que hemos hecho Diana y yo, a la compartición de experiencias y afectos, y luego a eso que intentamos trasladar para estructurar algo para las demás, no sólo para ella y para mí”, expresa Sonia.

Para Diana, este proyecto ha sido un reto porque a través del dialogo y de compartir con otras mujeres, se han formado acompañamientos en los que construyen nuevas formas de crear conocimiento de forma colectiva, rompiendo miradas hegemónicas, acercándose a las y los demás, y dejando de caer en la competencia innecesaria.

Por su parte, Sonia asegura que para ella es importante generar círculos de confianza entre mujeres y si bien no considera tengan que ser separatistas, estos espacios son necesarios para estar juntas, acompañarse y abrir los procesos: “con las mujeres aprendes diferente, te abres diferente y aprehendes diferente a base de ensayo y error apoyándonos entre nosotras, dejando fuera el machismo”.

Desde el punto de vista las fundadoras de FEMap, la importancia de retomar el mapeo de fotógrafas es un beneficio compartido en el que la co-creación entre ambas les permite ir a un ritmo propio y en donde la convicción por querer crear este proyecto para más mujeres, las impulsa y genera hermandad entre ellas y entre aquellas que quieran sumarse a la red de fotógrafas que existen y resisten desde la periferia, en México y en el mundo.

Autor: Voces de Quimeras

Voces de Quimeras es una revista digital y un portal dedicado a crear contenidos en torno a temas relacionados con las mujeres y los espacios construidos por ellas.

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