Seguir con el problema: un encuentro para el futuro | Reseña

Texto: Jose Antonio Garcia

Foto: Editorial Consonni

La literatura es una llave que los autores obsequian a los lectores de sus obras para conocer otros mundos. La llave es tan poderosa que puede provocar un terremoto en la consciencia de los lectores para construir, piedra por piedra, nuevos cimientos en la sociedad.

El género de ciencia ficción no es diferente al resto, al menos en los efectos que provoca al lector, ya que a partir de escenarios futuristas e imaginarios presenta situaciones que hacen reflexionar sobre la realidad existente en la que nos desarrollamos.

Seguir con el problema no es la excepción. El libro de Donna J. Haraway plantea una tesis sobre dos grandes dogmas en la sociedad: el fatalismo sobre que las cosas no pueden mejorar y la fe en la tecnología para resolver todos los problemas.

A continuación Voces de quimeras te cuenta un poco más sobre el libro que, de la mano de la traducción de Helen Torres para Editorial Consonni, confronta desde varios frentes los miles de problemas políticos, culturales, económicos, sociales y medio ambientales.

Las entrañas de Seguir con el problema

El libro está dividido en una introducción y ocho capítulos. A lo largo de ellos, Haraway va desarrollando sus ideas a partir de lo que se conoce como “literatura especulativa”, es decir, un tipo de escritura que engloba escritos donde se desarrollan posibles escenarios con demasiada imaginación.

El libro hace uso de la ciencia ficción para plantear a los lectores la necesidad de aprender a seguir con el problema de vivir y morir juntos como especie humana y no humana. Esto permitirá, junto la creación de parentescos, poder vislumbrar y generar futuros más habitables para todas y todos.

Los temas que toca Donna son variados; uno de ellos es el individualismo de las personas en esferas como la política, las artes y la ciencia. También habla del feminismo y de su importancia al fomentar discusiones y reflexiones en torno a temas como las formas en que se da la reproducción y decisión de las mujeres sobre ser madres o no.

Y es que dejar de lado al feminismo sería un error, ya que la teoría feminista está presente en la construcción del libro. Esto no sólo tiene que ver con que la autora tiene preparación en el área, sino que pensar que el feminismo no tiene un papel importante en las nuevas formas de relacionarse entre las mujeres y las esferas biológicas y/o culturales, es omitir el contexto del mundo actual.

La construcción etimológica como Chthuluceno —según la propia Haraway es “un compuesto de dos raíces griegas (khthôn y kainos) que juntas nombran un tipo de espacio tiempo para aprender a seguir con el problema de vivir y morir con respons-habilidad”— es lo que le dará la construcción al propio texto al ofrecer este tipo de términos para explicar la realidad social; la realidad del mundo que creó.

Donna originó un lugar extraño lleno de seres de todo tipo: simios, perros, palomas, bacterias, hasta seres fantásticos que van conociendo de forma gradual la necesidad de salvar al planeta, pero sin apegarse a dos escenarios extremistas que construyen una parte importante del texto.

El primer escenario se trata de esa esperanza en la que la tecnología, con su avance, provocará que los problemas en el mundo desaparezcan mágicamente. Esta postura está presente en muchos de los discursos que halagan al exceso de forma desmedida. Precisamente Haraway trata de alejarse de esa idea.

El segundo escenario representa el fatalismo de una gran parte de la especie para reflexionar cómo mejorar la situación del mundo, ya que existe cierto escepticismo con la creencia de que el planeta puede mejorar.

El hecho de que exista este libro y presente una crítica dura a dos de las formas de pensar más recurrentes en el mundo, es un terremoto a los cimientos de una sociedad en crisis, porque hace que se cuestionen los principales frentes ideológicos que, para bien o para mal, mueven las relaciones de todo tipo en el mundo.

La autora muestra que el mundo tiene que aprender a generar parentescos de otra forma; el mundo, según la autora, tiene que seguir bajo las formas en las que se ha relacionado, pero de manera diferente, una en la que permee en las esferas de lo biológico y lo cultural.

La obra de Donna J. Haraway es una lectura obligada para quien quiera conocer algo extraño. Una explosión volcánica que lanza en llamaradas conceptos impregnados de feminismo y literatura especulativa, y que quema formas obsoletas de entender la relación biología-cultura.

¿Quién es Donna J. Haraway?

De acuerdo al portal de Editorial Consonni, Donna J. Haraway es profesora emérita del departamento de Historia de la Conciencia de la Universidad de California, Santa Cruz. Obtuvo el doctorado en Biología en la Universidad de Yale en 1972.

Escribe y da clases sobre estudios de la ciencia y la tecnología, teoría feminista y estudios multiespecies. Ha dirigido más de sesenta tesis doctorales en distintas áreas disciplinarias e interdisciplinarias. Participa activamente en el Science and Justice Research Center y en el Center for Creative Ecologies de la Universidad de California, Santa Cruz.

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