Lydiette Carrión: la periodista que busca hacer las cosas diferente

Texto: Aranza Bustamante y Carolina Argueta

Foto: Cortesía de Lydiette Carrión

Lydiette Carrión Rivera está comprometida con hacer periodismo de calidad. Su inquietud por incidir socialmente la ha llevado a escribir para visibilizar desigualdades, violencias y darle reconocimiento a diferentes comunidades de México. Ser coautora de textos como 72 migrantes (2011), Entre las cenizas (2012) y Todas (2017), la llevó a consolidarse en 2018 como una periodista independiente reconocida gracias a su investigación de largo aliento: La fosa de agua. Actualmente, se desempeña como editora en Pie de Página y a la par trabaja en conjunto con sus colegas para “tratar de hacer las cosas distinto”.

Es un martes caótico para quienes trabajan o estudian desde que inició la pandemia. Lydiette, de 45 años, se encuentra en el espacio donde ocurre toda la magia periodística; la habitación multiusos en la que está su escritorio, su computadora, sus libros, su columpio de yoga y las herramientas que utiliza para las manualidades que ocasionalmente realiza. A lo lejos se escucha la voz de su hijo, quien también forma parte del entorno en el que ella se desenvuelve como periodista durante el confinamiento. 

Desde joven, tuvo la fantasía de dar la vuelta por el mundo y escribir de sus aventuras. Aunque estudió la carrera de Ciencias de la Comunicación en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM debido a su encanto por el cine, descubrió que con el periodismo también podía viajar por el mundo y contar historias.

De movimientos sociales a temas de género

Como científica social y periodista con raíces veracruzanas, Lydiette tiene un gran interés por los acontecimientos sociales. Siempre le ha llamado la atención observar cómo cambia el entorno; esta idea la llevó a transitar hacia temas de derechos humanos. Si bien trabajó algunos años en distintos medios, después se convirtió en periodista independiente. 

Sin buscarlo y por invitación de María Félix, en 2011 comenzó a colaborar semanalmente en El Universal Gráfico; ahí escribía sobre temas relacionados con violencia de género. Esto fue un detonante para ella, pues poco a poco creció su inquietud por problemáticas como el feminicidio, pero enfocado en Ecatepec y Tecámac, municipios del Estado de México. A partir de estas investigaciones nació su libro La fosa de agua y fue publicado en 2018.

Durante el tiempo que se dedicó de lleno a temas de género, se sintió trastocada por el contexto que cubría, por ello, decidió tener contención terapéutica semanal y aunque fue de ayuda, asegura que luego de años de dar seguimiento a este tipo de historias, necesitó parar debido al estrés postraumático que experimentó.

La fosa de agua (2018). Ilustraciones del rostro de Mariana Elizabeth, Bianca y Luz del Carmen, adolescentes que fueron asesinadas en el Estado de México.

“No hay manera de que no te pegue o que no te afecte. El que te diga que no le afecta porque hace tal o cual cosa, pues no… yo honestamente no he conocido a nadie —que cubra estos temas— que no tenga una factura emocional”.

Lydiette es firme al explicar que aunque los tópicos de violencia pueden llegar a provocar fracturas emocionales, ni ella ni sus emociones son el foco de atención. Lo que realmente le importa es recuperar las historias y dimensionarlas de manera profunda para ir más allá de las estadísticas. Intenta alejarse lo más que puede del simple erudismo o el “periodismo del culto de la personalidad”, como ella lo llama.

Periodismo en colectividad, una respuesta ante la violencia

Su desarrollo profesional no ha sido unilateral; platicar con amigas y colegas periodistas, le ha enseñado a trabajar en equipo y aprender de sus pares. Tener contacto con una red de compañeras y compañeros —sobre todo mujeres— ha sido una de las claves para aprender a contar historias desde una mirada mucho más comprometida.

Lydiette recuerda que una de las razones por las que el acompañamiento colectivo se fue dando, tiene que ver con el contexto de violencia intensa que le tocó vivir. Tanto a ella como a sus compañeros “los agarró un tanto desubicados”, por lo que, sobre la marcha, tuvieron que aprender a sobrellevarlo.

“La mal llamada guerra contra el narcotráfico puso al país en una situación inédita, de mucha violencia, muertes, violaciones de derechos humanos y una militarización tremenda (…) aprender de mis pares ha hecho la diferencia definitivamente y, en ese aspecto, estoy súper agradecida. Quiero mucho a mis colegas”, comenta.

Marcela Turati, Daniela Pastrana, Thelma Gómez y Daniela Rea son algunas mujeres que, desde su perspectiva, son fundamentales en esta etapa del periodismo de colaboración y apertura porque “siempre están dispuestas a aprender las cosas de manera distinta y a hacer un periodismo muy distinto”.

Literatura y cine: fundamentales en su proceso creativo

Si bien podría pensarse que Carrión pasa su tiempo leyendo textos periodísticos, en realidad se nutre, sobre todo, de la ficción, y puede disfrutar desde novelas policiacas, hasta libros de horror, terror, romanticismo y ciencia ficción. Este último es su género favorito y ha devorado textos de autores como Robert Holdstock.

Su papá era fanático de los novelistas rusos, por ello, creció leyéndolos: “yo creo que los mejores novelistas son los de allá”, dice entre risas. El gusto literario de Lydiette, depende del momento de su vida en el que se encuentre y aunque a ratos se enfoca en autores o géneros específicos, normalmente trata de rodearse de todos los temas posibles.

Actualmente, inmersa en un contexto de angustia y muerte, comenzó a leer a Úrsula K. Le Guin. Otra autora que ha consultado en estas últimas semanas debido a que habla de la decolonialidad —un tema que le interesa— es Maryse Condé, quien cuenta la historia del pueblo africano de donde es originaria desde su propia mirada. 

A Lydiette siempre le ha gustado reconstruir hechos, de ahí viene su gusto por las películas y series de misterio. Aunque hubo un tiempo en el que “se clavó” mucho con esos géneros, dejó de consumirlos cuando terminó de escribir La fosa de agua, pues ya no los disfrutaba. A raíz de la pandemia, se ha sentido cansada y encerrada, así que los ha retomado.

Sus pensamientos y referencias se moldean a partir de lo que lee, ve y escucha, por eso, procura no cerrarse a las cosas nuevas: “vas explorando y conociendo géneros y te van sorprendiendo cosas que no estaban en tu radar”, menciona.

Su rutina periodística en pandemia

Como toda profesional en el medio, se preocupa por estar al día con la “agenda nacional” y por mantenerse informada, pero en ocasiones, prefiere dedicarse de lleno a los temas que le interesan. Aunque sigue a varios periodistas e intenta leerlos o escucharlos, realmente no es algo que le guste: los noticieros la aturden y muchas veces pierde la paciencia. Ella cuenta que su pareja es mejor para eso, por lo que, si tiene dudas específicas, mejor le pregunta a él.

Lydiette asegura que la música es parte fundamental de su rutina como editora, pues es una actividad que ya tiene mecanizada; sin embargo, cuando se trata de escribir, prefiere hacerlo en silencio porque de otra forma se distrae.

Con la pandemia, su manera de trabajar ha cambiado mucho. Desde el principio, acordó con el equipo de Pie de Página que tanto ella como otra colega desempeñarían su labor desde casa, ya que ambas son mamás de niños pequeños. Prácticamente todas sus entrevistas y reuniones han sido vía remota. Ahora, también se dedica más a la edición de textos.

Carrión extraña mucho salir, pero es consciente de que lo mejor es estar confinada. Pese a eso, reconoce el trabajo de sus compañeras y compañeros fotoperiodistas, ya que ellos no han parado: “hay cosas a las que uno tiene que ir y mis colegas han seguido trabajando así; han sido muy valerosos, porque finalmente corren cierto riesgo”, reflexiona.

Hacer periodismo bajo esta modalidad ha sido todo un reto, pues en casa también se encarga de cumplir con deberes familiares. Lydiette describe la habitación donde trabaja como un “campo de batalla”, ya que, tanto tu hijo como ella la ocupan. Ocasionalmente, para darse respiros, hace yoga o manualidades.

“Mi escritorio está hecho un desastre. Hay un columpio de yoga para hacer posturas invertidas y liberar la columna. Aquí hago ejercicio porque la verdad es un espacio multiusos (…) la mayor parte del desorden es mío y obviamente hay cosas de mi hijo y de mi pareja. Tengo hasta una tabla para cortar con cúter porque de repente me gusta hacer manualidades, aunque últimamente ya no he podido”.

Recomendaciones para futuros periodistas

Su trayectoria le ha dejado muchas enseñanzas que no siempre se encuentran en los manuales de periodismo. Desarrollar la habilidad de cuestionarse todo, así como escuchar a las y los demás, son algunas recomendaciones que Lydiette le comparte a periodistas en formación. 

Trabajar bajo el conocimiento de que el periodismo objetivo no existe, ha sido parte esencial en su carrera: “la objetividad se ha usado como estandarte para ser casi un sociópata y decir ‘a mí no me importa, yo sólo recojo voces’ y no es así, el hecho de hacer una nota implica la jerarquización y edición de información; significa que alguien o un conjunto de personas decidieron seguir una línea editorial específica”, puntualiza.

Desde su experiencia, opina que en esta profesión es importante la honestidad e incluir dentro de cualquier producto periodístico la mayor cantidad de voces posibles, incluso las que son contrarias. Autoexaminarse es otra cosa que aconseja:

“Hay que preguntarse desde dónde se mira y tratar de entender y de hacer pública la información que se está narrando (…) también debo tener claridad respecto a lo que estoy pasando: cuáles son mis puntos ciegos como ser humano y como periodista, ver cuáles son mis prejuicios y por qué me importa determinada historia. Ser honesta contigo para después ser lo más honesta posible con el público”.

Desordenada y comprometida

Ante la pregunta de cómo se describiría a sí misma, dice ser una persona desordenada y un poco obsesiva cuando le apasionan los temas e historias en las que trabaja: “cuando estoy tratando de recuperar los pedacitos de una historia soy muy clavada, pero el problema es que soy desordenada”, cuenta. También, considera que es transparente y clara a la hora de comunicar lo que piensa.

Aunque uno de sus propósitos es ser más ordenada y metódica, Lydiette Carrión Rivera asegura que su intención es generar contenidos que sirvan a las personas, que traten de dar respuestas o esperanzas y que ayuden a comprender ciertos temas.

A pesar de que sobrellevar el trabajo en casa en medio de una pandemia no ha sido sencillo, ella junto al equipo de Pie de Página, seguirá apostando por hacer un periodismo comprometido, alejado del erudismo, distinto a lo que se suele ver en muchos medios.

Autor: Voces de quimeras

Voces de quimeras es una revista digital y un portal dedicado a crear contenidos en torno a temas relacionados con las mujeres y los espacios construidos por ellas.

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