Iraida Noriega: la música como filosofía de vida

Texto: Carolina Argueta y Jose Antonio Garcia

Fotos: Cortesía Iraida Noriega

“El reto es encontrar algo verdadero y que genuinamente te motive. El impulso viene de un lugar correcto y hay que seguirlo” – Iraida Noriega.

Es lunes en la tarde e Iraida, una de las principales exponentes del jazz mexicano, se mira tranquila y contenta a través de la pantalla, como si ella no sintiera el golpe del inicio de la semana. Es verdad, ella no lo siente, pues desde que llegó la pandemia a México, se ha vuelto desapegada de los planes y del tiempo.

Ella ve el proceso musical como la vida misma: hay que nutrirse, descansar, dar, recibir y esperar para poder crear. Por eso, durante estos meses, ha dejado que sus sentimientos y su arte fluyan; se ha dedicado a dar clases de canto, a leer y a disfrutar su estancia en casa.

La música siempre estuvo en el núcleo familiar

Iraida viene de una familia de artistas y de profesionales que han levantado carreras sin la necesidad de títulos que avalen su potencial. Su padre, Freddy Noriega, fue un melómano y compositor. Su madre, de nacionalidad cubana, se dedica a la educación y tiene un negocio de libros. La música siempre ha permeado su vida, así como la literatura, que ha sido fundamental en su forma de componer.

Iraida Noriega en un concierto en Puebla (2016).

Desde pequeña hace canciones e incursionó en el teatro musical. A los 16 años ya se ganaba la vida cantando, pero fue hasta los 18 que decidió que la música era su destino. Gracias a los veranos que pasó con su familia en Nueva York, llenos de música y arte, Iraida decidió estudiar música en The City College of New York.

Aunque no terminó la carrera en dicha institución y regresó a la Ciudad de México. Para ella, lo importante en ese momento eta seguir estudiando de manera autodidacta: “vengo de una educación donde no se le ha puesto tanta importancia a los títulos. Yo siento que he seguido estudiando y tengo que seguir estudiando toda mi vida”.

Desde el inicio de su trayectoria, comprendió que las cosas más importantes no se aprenden en una institución o en una academia; esta reflexión constantemente la comparte en las clases y talleres que imparte.

Inspiracion y motivación: ingredientes indispensables para hacer música

Iraida concibe la música como un lenguaje universal que es capaz de conectar culturas y romper barreras, es por eso, que su carrera musical no se ha desarrollado únicamente bajo la filosofía de crear música para compartirla y vivir de ella. Mantenerse abierta y receptiva a la vida es una filosofía que la ha llevado a obtener inspiración de lugares impensables; para ella, es fundamental mantenerse inspirada y motivada para crear.

Su fuente de inspiración surge de la comunión musical y vocal de las personas, es por eso que se ha dedicado a dar talleres de canto e improvisación, en los cuáles no sólo se ve como una maestra, sino como una aprendiz de toda la energía que se desborda en cada sesión de taller. Con una sonrisa de orgullo y amor, asegura que su hijo también le ha enseñado mucho, ya que al igual que ella, se ha adentrado en el mundo de la música.

Iraida no tiene una motivación específica para hacer música y tampoco sabe exactamente de donde viene la inspiración: “nunca lo he entendido ni lo he querido manipular. Dejo que esté libre y que venga cuando quiera venir (…) esa fuerza creadora es una fuerza indomable que una está para servir”, cuenta emocionada.

Uno de los retos permanentes al hacer música es encontrar el motor que la incentiva a hacer las cosas, pues entre tantos caminos y discursos dentro de la industria de la música, es importante encontrar una verdad que sea un motivo determinante para accionar:

“A veces hay que sentarse a esperar a que se renueven las energías para saber cómo estás vibrando. Es importante que todo eso esté en coherencia con el resto de tu vida, que tu vibra y energía te mantengan en una rectitud de camino”.

El impacto de la maternidad en su proceso de creación musical

Iraida recuerda que antes de estar embarazada su forma de hacer música era distinta, venía de lugares más oscuros. Sin embargo, cuando concibió a su hijo, se sintió conectada con la fuerza creadora; se sintió feliz y se dio cuenta de que la música venía de un lugar diferente. Revolucionó totalmente su manera de componer.

Iraida y su hijo Nicolás tocando en un concierto pregrabado en casa (2020).

Su maternidad se desenvolvió dentro de una concepción distinta a la habitual. Ella no sintió la necesidad de dejar de hacer ciertas cosas, al contrario, su hijo ha sido un compañero para ella desde que nació: “lo que uno vive se ve reflejado en lo que creas. Todo ha sido muy expansivo”, asegura con una sonrisa en el rostro.

Su disco “Luminosa” y su influencia literaria

Gracias a su madre, Iraida creció en un entorno lleno de letras. A ella le parece asombroso cómo los poetas pueden generar un impacto con poquitas palabras. Lo que más le gusta de la literatura es que transcurre en un entorno de silencio, además, considera que es un ejercicio de introspección. La magia de la literatura es algo que aprendió desde pequeña y que ha llevado a la música.

“El proyecto ‘Luminosa’ nació de frases de libros o poetas que yo tenía anotadas en un cuaderno”, comenta. De la mano de Abraham Barrera, inició este proyecto musical cuyo impulso fueron esas frases literarias que le parecían trascendentes a Iraida, fusionadas con piezas de orquesta de cámara.

El resultado fue esta criatura llamada “Luminosa” que se compone de viajes y de una fantasía literaria. A ella le impactó cuánto arte se expresó en ese disco, pues no tenía un objetivo o propósito exclusivo, sino que, tanto Abraham Barrera como ella, se dejaron llevar totalmente por la música y la literatura.

La pandemia: una oportunidad para reconectar

A ocho meses de confinamiento, Iraida no extraña nada de subirse a un escenario, ya que cuando tiene la necesidad de compartir algo, lo hace desde su hogar. Tiene la filosofía de que la música tiene que buscar la forma de salir, de brotar, pero no siempre es en un escenario. En este tiempo también se ha dedicado a componer, a leer y a hacer videos.

Iraida en una noche de música desde su hogar.

Su última tocada fue el 15 de marzo en Xalapa, Veracruz. Regresó muy enferma de la garganta y lo primero que sintió que debía de hacer, era guardar silencio: “dormí, comí caldo de pollo y me puse a leer todas las tardes”, recuerda.

Aunque la pandemia fue dura para el sector artístico económicamente hablando, decidió no estresarse por el banco, las tarjetas y demás situaciones que se presentaron, más bien, se dispuso a soltar, a estar tranquila y a darse un respiro de los últimos años que habían sido de mucho movimiento entre talleres de canto y conciertos.

“Soy de la idea que cuando sueltas, el panorama se aclara. A veces he llegado a sentir que todo lo que buscaba estaba aquí y que sólo necesitaba quedarme tranquila”, reflexiona. Para ella ha sido un año muy saludable en todos los aspectos de su vida; no tener prisa, dormir, comer, tener una rutina de estudio y ejercicio han sido gestos de amor y paz hacia ella misma.

Para ser artista hay que alimentarse y cultivarse

Ser artista no es sólo lo que se come en la mesa, sino también lo que se quiere cultivar. Ella considera que el ejercicio artístico es como sembrar; todo lo que una persona lee, escucha y ve, se ve reflejado en su forma de crear. Es por eso que es importante sensibilizar la mente y ser receptivos y receptivas.

Iraida expresa que esta es una época en la que hay un exceso de información, por eso es necesario filtrarla; decidir que nutre y decidir qué consumir. Ella invita a quienes aspiran a ser artistas, a separar la música de vivir de la música: “es necesario que haya una separación, porque una cosa es con lo que te ganas la vida y otra lo que te apasiona, lo que te conecta con el universo”.

Leika Mochán, Iraida noriega y Maya Burns cantando en el Jazzatlán (2019).

Es mejor encontrar que buscar

Ella concluye diciendo que es importante el autoconocimiento, tanto para enfrentar la vida como para ejercer cualquier disciplina: hay que encontrar una identidad y un lenguaje para transmitir. Para ella, es más importante encontrar que buscar; en el buscar siempre hay ansiedad e incertidumbre, pero en el encontrar siempre hay sorpresas gratas.

Iraida, como mujer, cantante y compositora, sigue en una espera de que las cosas cambien si tienen que cambiar. Ella está encontrando distintas formas de sonar y resonar en su vida personal y artística mediante su voz y su música.

Autor: Voces de quimeras

Voces de quimeras es una revista digital y un portal dedicado a crear contenidos en torno a temas relacionados con las mujeres y los espacios construidos por ellas.

2 comentarios en “Iraida Noriega: la música como filosofía de vida”

  1. Gracias por esta entrevista. Es hermoso leer lo natural que fluye la música en cada recoveco de la vida cuando la sabes libre. Iraida es una gran maestra de vida y su música sana el corazón. Gracias a los tres.

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