Leiden: la voz de una artista multidisciplinaria

Texto: Luz Cecilia Andrade y Carolina Argueta

Foto: María José Alós Estudio

Leiden, la artista cubana-mexicana, socióloga, compositora, cantante, bailarina de la vida y dueña de un gato llamado Vico, estaba destinada a las artes y humanidades desde pequeña. Ella es hija única y creció con una familia conformada por académicos estudiosos y artistas que la llenaron de libros, baile y música latinoamericana. 

“Mi tía, quien es médico, es cuentista. Mi mamá es cuentista también, mi abuela, quien murió también hace dos años aproximadamente, era crítica de arte, fue catedrática de la Universidad de la Habana y publicó muchos libros; vengo de una familia que se dedica a la creación artística y eso ha sido un pilar ideológico importantísimo para lo que hago”, comenta entusiasmada al recordar.

Tres ciudades, tres etapas de la vida, tres pasiones

Leiden cuenta que ha vivido en tres ciudades distintas entre Cuba y México, y que cada uno de los lugares en los que ha estado ha contribuido en su crecimiento académico, personal y musical. Hasta los nueve años vivió en La Habana, Cuba, posteriormente se trasladó con su familia a Tijuana en donde vivió hasta los 17 años. También vivió en Guadalajara y actualmente inicia una nueva etapa en la Ciudad de México. 

Cuando se mudó a Tijuana comenzó a involucrarse mucho más con la música y la cultura norteña. Ella dice que hablar “spanglish” y relacionarse con personas fronterizas, fue una experiencia enriquecedora, ya que empezó a cantar en los camiones con sus novios; cuenta que recibía hasta 200 pesos en cada camión. Así hizo sus primeros “pininos” en el mundo de la música.  

Sin embargo, esta etapa fue tortuosa  para sus padres, ya que Leiden se define a sí misma como “un dolor de cabeza” en su adolescencia. “Yo me escapaba y me iba a cantar a unos foros culturales cuando tenía 15 años. Me conseguía a puros novios que tocaran y los convencía de que me acompañaran a cantar a los camiones”, recuerda entre risas.

Esto también fue un parteaguas para decidirse a estudiar sociología. La experiencia de salir a las calles la convirtió en una mujer más consciente de su entorno, tanto, que se inició en el activismo: “Yo me metí al rollo social, fui activista, fui miembro del Frente Zapatista de Liberación Nacional, […] íbamos a repartir volantes a trabajadoras y trabajadores de la maquiladora en Tijuana para que conocieran sus derechos y cómo eran violentados”. 

Desde entonces, Leiden no soltó la música ni los temas sociales. Ella comenta que mientras estudiaba sociología en Guadalajara, cantaba covers con diversas bandas y tras entrar a un programa de intercambio en la Universidad de La Habana, se unió a la banda de fusión urbana Deja Vú, donde comenzó a componer sus propias letras.

Su abuelo: un impulso para ella

En sus tres etapas pasadas, hubo un personaje principal que la motivó a seguir sus sueños y que fue un pilar indispensable en su vida desde su infancia hasta su adultez: su abuelo, el poeta Roberto Fernández Retamar. Actualmente, es considerado una de las plumas más importantes de la poesía hispanoamericana.

“A  través de él, para mí no fue difícil optar por defender mis impulsos creativos y vivir de ellos porque eso fue lo que yo aprendí desde niña. […] Ahora yo lo recuerdo y me doy cuenta de que sin duda marcó una impronta en mí y en mi manera de ser actualmente”, expresa Leiden con ternura al recordar el “alma infantil” de su abuelo y la figura paterna que él representaba para ella.

La primera composición: el primer escalón para seguir creando 

Beso y pájaro fue la primera canción que compuso en La Habana a una de sus amigas, como una carta para que no tuviera miedo a enamorarse. “Si el mundo está lleno de limitaciones, no te conviertas tú en una”, comenta Leiden al recordar la letra de ese primer encuentro con la composición musical. Desde entonces, ella impregnó su bagaje teórico y artístico en todas sus letras.

Su primer EP titulado Ave (2011), compuesto por seis canciones, fue un producto casero creado con ayuda de un amigo. Ella comenta que en ese entonces no tenía idea de cómo era la industria y cuáles eran los nuevos ecosistemas musicales.

Esta etapa fue importante, ya que fue un momento en el cual los primeros artistas independientes empezaron a emerger gracias a las redes sociales, que fungieron y siguen fungiendo un papel importante para la carrera de Leiden como artista.

Sus primeras, canciones, disponibles en Souncloud, se empezaron a conocer demasiado rápido y no se conformó con presentar su música en cafeterías o hacer colaboraciones, ella aspiró a cantar en teatros: “Siempre he tenido sueños muy altos, siento que nada tiene porque detenerte; si sientes que lo que haces está chido, te llena, eres profesional y eres clavada, pues tira a donde quieras tirar”.

En 2014, tras formar una gran familia con los mejores músicos de Guadalajara sacó su primer disco en forma, el cual la catapultó y aseguró un lugar en el Vive Latino además de una gira por la Unión Europea gracias a varias becas de creación artística que ha ganado con esfuerzo y dedicación.

“Ahorita ya voy por mi tercer material donde colaboro con Celso Piña y Charles Ans. Estoy firmada en distribución digital con Warner y tengo un equipo increíble. Ya sé muchísimo más y me he convertido en una gestora”, expresa con mucha emoción en sus palabras.

La apuesta de la multidisciplinariedad: retos y dificultades

Leiden, consciente del poder de las palabras y del lenguaje musical en la realidad social, no sólo expresa emociones y vivencias a través de sus letras, también hace denuncia social: “Me considero una comunicóloga; para mí es muy importante todo lo que digo a través de las canciones y cómo lo digo”.

Ella asegura que la multidisciplinariedad es una ventaja y sus estudios en sociología, artes escénicas y música han alimentado y enriquecido su carrera musical. También cree que es necesario explorar distintas facetas y temas, pues no hay un manual de cómo vivir la vida o de cuál es el camino correcto.

Así mismo, le apuesta a la multidisciplinariedad dentro de la música, pues afirma que no hay que tenerle miedo al género: “Si te late hacer sólo un género, chidísimo, y si te late explorar millones, ¿por qué no? ¿En dónde dice que no se puede?”, explica entusiasmada.

Leiden recomienda a las futuras generaciones de artistas independientes que exploren lo que quieran, que sean profesionales y que tengan objetivos claros con su música, pero sobre todo, les invita a ser conscientes de la incidencia social de la música y del poder que ésta tiene.

Autor: Voces de Quimeras

Voces de Quimeras es una revista digital y un portal dedicado a crear contenidos en torno a temas relacionados con las mujeres y los espacios construidos por ellas.

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