La fortaleza de Claudia Villegas

Claudia Villegas es periodista, empresaria y maestra; más de 20 años de experiencia respaldan su amplia trayectoria. Las situaciones que ha vivido la han hecho una mujer aguerrida, contestataria, perseverante, responsable y muy apasionada. Ha construido su carrera escalando poco a poco, hasta llegar a ser una de las periodistas financieras más reconocidas. 

De todo lo que hace, ser madre es lo que más le gusta en la vida. Tiene un hijo llamado José Miguel, de quien dice, se siente muy orgullosa. En esta, como en sus demás labores, su entrega es evidente. Como docente, está comprometida en guiar a sus alumnos y alumnas, y se mantiene siempre abierta a aprender de ellos.

Claudia resalta la importancia de reconocer que las finanzas y los negocios también involucran  a las mujeres, y destaca cómo las decisiones que ellas toman en función de lo que saben y lo que han vivido, han ido permeando en las estructuras. Ahora, en el contexto de la emergencia sanitaria, asegura que se avecinan meses difíciles y que es importante mantener todo en equilibrio.

“Cuando encuentres lo que te guste, vas a ser la mejor”

Para Claudia, la clave para convertirse en lo que es hoy, no viene de un don nato, sino del desarrollo de  capacidades. Darse cuenta de esto la marcó en distintas etapas de su vida.

“En la preparatoria yo estudié en una escuela de religiosas, donde el nivel de preparación era más alto que el mío, porque yo venía de una secundaria pública con deficiencias en algunas materias. Lo que sí tenía era mucha conciencia de clase porque tuve maestros normalistas”, cuenta orgullosa. 

“Me acuerdo que lloraba mucho porque en la prepa no podía con álgebra, ni con cálculo, me costaba mucho trabajo”, pero recuerda que una compañera le dijo en una ocasión: “no te preocupes, cuando tú encuentres lo que te gusta, vas a ser la mejor”.

Cosas como haber escuchado las experiencias de un grupo de refugiados guatemaltecos y leer las críticas sociales de autores como John Reed, fueron determinantes a la hora de definir a qué se quería dedicar. Al concluir la preparatoria y en la necesidad por encontrar su vocación, recordó que lo que a ella le gustaba era conocer las historias de la gente. Fue entonces cuando decidió estudiar periodismo.

Claudia se matriculó en la Universidad del Tepeyac. Esta breve experiencia le dejó una enseñanza importante que le fue útil años después en su faceta como profesora de periodismo en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM: la importancia de sembrar en sus alumnos el amor por la profesión, por lo que hacen y por lo que son. 

“En la primera clase que me dieron en el primer semestre de la carrera me dijeron: ‘Estudien otra cosa, en comunicación no hay trabajo, van a acabar como yo’”. Este comentario la hizo no volver a dicha institución porque consideró que estudiar en una escuela donde le dijeran eso el primer día, no tenía mucho sentido.

Después de un tiempo sin estudiar, por casualidad conoció la escuela de Periodismo y Arte de Televisa, y, pese a la estigmatización que ella misma tenía sobre la empresa, decidió entrar. Su búsqueda por encontrar un lugar en el que hubiera mucha practicidad y contacto con periodistas experimentados, la llevó a tomar esa decisión. En esta etapa aprendió a ser autodidacta y se dio cuenta de lo importante que es “juntarse” para aprender de los demás: “el que con lobos anda, a aullar aprende”, recuerda.

Al no tener los contactos que se creían indispensables para abrirse camino en la esfera periodística, Claudia asegura que más adelante fue la interacción con periodistas experimentados la clave en su formación: “sólo les decía ‘déjame estar cerca, déjame aprender de ti y ver que haces’ y así fue”. A su corta edad le tocaba abrirse paso sola.

Ella narra que cuando tenía alrededor de 16 años su meta máxima consistía en ser quien escribiera los editoriales, sueño que le mereció varias llamadas de atención de uno de sus profesores, el periodista Armando Arévalo, quien le decía: “no, los editoriales los hace el director y usted quiere ser la directora luego, luego”. 

Claudia expone que de esta manera un periodista se va planteando metas a lo largo de su carrera, pero que es importante, a pesar de esto, seguir estudiando, pues a veces la vorágine de querer realizar muchos proyectos impide seguir con la formación académica. “Debes seguir estudiando”, aconseja tras recordar que fue la pasión por el reporteo y el planteamiento de una meta, fue lo que la hizo descuidar ese aspecto más adelante.

Obstáculos en el camino

Con apenas 18 años de edad y recién egresada de la carrera, Claudia decidió tomar un puesto en la Secretaría de Hacienda. Su trabajo duró apenas un año:

“Yo iba a las conferencias de los periodistas y me encantaba oír a los reporteros de finanzas, los veía y decía ‘que inteligentes son’, me encantaba”, relata con emoción. Había cumplido la misión: encontrar lo que le gustaba, para, posteriormente, volverse la mejor en ello.  

Claudia decidió renunciar a su trabajo en la  Secretaría —en el cual tenía ya una plaza y un sueldo—, para trabajar como asistente en El Economista, medio en el cual no la contrataron de inmediato, pero todos los días, como prueba, le ordenaron sentarse a leer un enorme libro sobre economía, así durante varios meses. “Era muy humillante pero yo decía ‘es lo que quiero hacer’ ”, cuenta.

Después de meses de aguantar la misma situación, tras el desafortunado accidente automovilístico que sufrió una de sus compañeras, la periodista Andrea Ornelas, a Claudia se le abrió la posibilidad de empezar a cubrir los temas que le gustaban, como suplente de su compañera, por quien expresa, siente profunda admiración. Pero al poco tiempo renunció: “renuncié porque no me firmaron una nota que era mía”, explica con firmeza.

La decisión de defender su esfuerzo y trabajo al renunciar, ameritó que el editor del medio le precisara que la posibilidad de encontrar una oportunidad igual sería inexistente, enfatizándole, sin razón alguna, que ahí nunca había recibido acoso sexual. A pesar de lo que tuvo que enfrentar, su decisión fue inamovible.

Tiempo después, en una comida conoció al editor de El Financiero, quien, al enterarse de que ella se encontraba sin medio, la exhortó visitar la redacción: “necesitan una reportera y creo que tú eres buena, yo te he leído”. En este momento ya comenzaban a reconocerla.

La perseverancia, la calidad de su trabajo y la determinación con la cual Claudia defendió su esfuerzo sin importar las consecuencias, fue lo que le inspiró confianza al editor, pues también la identificaba como una buena reportera. 

“Así, sin conocer a nadie llegué a El Financiero”, donde recuerda, tenía compañeras y compañeros egresados de diferentes universidades privadas, con un inglés perfecto. También, cuenta que tenían mayor acceso a  fuentes y herramientas debido a su nivel socioeconómico alto, factores que al final nunca significaron un obstáculo al hacer su trabajo. 

“Yo lo analizaba, pero no me hacía menos, creo que siempre he sido muy consciente de estas irracionalidades sociales y me decía a mí misma: ‘yo veo cómo le tengo que hacer’”. Claudia en ese entonces trabajaba los fines de semana, hecho que al final le rindió frutos.

Ella también comenta que, la doctora Rossana Fuentes Berain, quien era su jefa en este medio, fue una de las personas que más la inspiró a lo largo de su carrera, ya que tiene una visión muy integral de los negocios. Además, de ella aprendió una lección muy valiosa: “me enseñó que los periodistas más experimentados son los que tienen la responsabilidad de guiar a sus estudiantes, pero también de apoyarlos”.

La satisfacción de un trabajo bien hecho 

Ella considera que todas estas situaciones le trajeron diversos aprendizajes y explica que, si bien en la esfera periodística sigue existiendo mucho machismo, las periodistas se han abierto camino. Hace énfasis en la importancia que tiene defender el trabajo individual, así como darle el valor que se merece. Considera que siempre se tiene que encontrar la manera de hacer las cosas sin que otros te detengan. 

La experiencia le ha dado la capacidad de enfrentar temas complejos, como lo es el acoso. Si bien, reconoce que es algo que no deba normalizarse, ante la pregunta de si lo ha sufrido, ella comenta: “cuando surgió el movimiento del #MeToo yo me acordé de algunas malas experiencias que tuve.

Reconoce que ha sido una persona con suerte, ya que se ha encontrado con  directivos que le han brindado oportunidades como dirigir una agencia de noticias y medios como Proceso, en el que cuenta con un gran apoyo, resultado del reconocimiento a su trabajo.

Claudia y su Fortuna 

A raíz de su gusto por reportear, se planteó la idea de fundar su propia revista. De nuevo, gracias a su personalidad aguerrida, materializó su meta y creó  Fortuna; una revista reconocida, especializada en la fuente financiera, que actualmente cuenta con 16 años de trayectoria y proyecto que hoy por hoy dirige sola.

Sin embargo, en un momento dado trataron de quitarle el nombre por parecerse al de otra revista con renombre. Google intentó bajar sus notas y tampoco lo logró. Todo gracias, de nuevo, a su perseverancia, a su compromiso y a la calidad de su trabajo. Ella define esto como una meta estructural, tipo de meta que considera fundamental en la carrera de cualquier periodista. 

Claudia Villegas, además de tener una revista, también es fundadora de una empresa de consultoría que se encarga de llegar a acuerdos con las comunidades para aminorar la resistencia social, hacia proyectos de infraestructura. Este es un trabajo que describe como difícil, pero con varios éxitos y satisfacciones.

“Creo que ese miedo que yo tenía a las matemáticas quedó rebasado cuando me di cuenta de que los números son personas e historias de vida, entonces creo que quien quiera aprender economía y finanzas tiene que empezar a entender que las finanzas están relacionadas con el  bienestar”, expresa.

El tercer emprendimiento de su vida ha sido el programa de radio “Salud, Dinero y Amor”, transmitido por grupo Acir los lunes y jueves en punto de las 21 horas, el cual conduce junto a dos de sus amigas y colegas: Romina Román y María Elena Vega; las tres locutoras cuentan con más de 20 años de experiencia en la fuente financiera. 

Claudia comenta que es un proyecto en el que han invertido mucho capital, tiempo y esfuerzo: “ya tenemos cuatro años pagando el espacio, siendo socias, dueñas y diciendo lo que queremos, que es lo más importante”. Ella expone que, si bien es un trabajo que conlleva mucho estrés, las  claves del éxito del programa han sido una buena planeación, la confianza que existe entre las tres amigas y un arduo trabajo de relaciones públicas.

En este sentido, explica: “mientras más grande sea tu base de confianza, tu círculo de confianza, mientras más construyas o hayas construido y sigas construyendo, aún en medio del distanciamiento social, más ayuda vas a tener, y eso es muy valioso”.

Con lobos anduvo y a aullar aprendió

En 2020 Claudia comenzó a dar clases de Periodismo en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, trabajo que, expresa, exacerbó su sentimiento de protección y enseñanza. Por medio de sus clases ella busca compartir su experiencia para crear verdadero conocimiento. 

Asegura que a los estudiantes hay que enseñarles el camino para que no se frenen en ningún momento: “Si bien, repasar teorías está muy bien, es más importante enseñarles para qué están haciendo eso. Es lo más relevante que le puedes dar a un estudiante”, menciona con entusiasmo.

Considera que labor docente requiere una estructura mental muy clara de las necesidades de los estudiantes, más que seguir al pie de la letra los temas marcados por un plan de trabajo. Claudia tuvo que impartir clases durante la contingencia, experiencia de la cual rescata la confianza que logró generar en sus alumnos.

“Lo importante es ser feliz”

En el contexto de la emergencia sanitaria, Claudia, quien en su tiempo libre disfruta de las novelas literarias, el bossa nova y la compañía de su familia, ha podido reflexionar sobre el ajetreado modo de vida que ahora se ha calmado:

“Tenemos una situación inédita que nos va a hacer replantearnos muchas cosas de cómo vivimos y cómo cuidamos nuestro dinero. No debemos preocuparnos en qué vamos a gastar, sino en cómo estamos ahorrando para que no nos vuelva a pasar lo que nos pasó ahora. Lo único que queda es ser muy ordenados, tratar de trabajar y de cuidarnos lo más posible”.

Claudia reflexiona que ha enfrentado este momento con mucho estrés debido a que, durante las primeras semanas de confinamiento, mantuvo su ritmo de trabajo habitual. “Nos hemos metido en una dinámica de querer hacer veinte cosas, cuando lo más importante es ser feliz. Si eres feliz vas a ser un buen periodista, no vas a vivir amargado y no vas a vivir buscando como dañar a los demás”.

“Mi curriculum acusa recibo de que yo tenía en la cabeza que hacer muchas cosas te hacía ser más feliz e importante, y no es eso”, comparte. Tras más de 20 años de experiencia en el periodismo, Villegas finaliza reconociendo lo satisfecha que está por su trabajo hecho y por ser conocida como una reportera honesta, aguerrida y muy perseverante.

Autor: Voces de quimeras

Voces de quimeras es una revista digital y un portal dedicado a crear contenidos en torno a temas relacionados con las mujeres y los espacios construidos por ellas.

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